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Orientaciones generales para las actividades básicas de la vida diaria

  • Mantener un horario constante, para ejecutar todas las actividades cotidianas, teniendo en cuenta las costumbres del enfermo.
  • Organización: ser repetitivos y rutinarios, evitar los cambios y el desorden.
  • Adelantarnos a sus necesidades sin sobreprotegerlos, fomentando su autonomía.
  • Estimular la repetición de gestos cotidianos y que participen en las tareas de autocuidado. 
  • Simplificar tempranamente las actividades, todas se descomponen en otras más fáciles que puede que hagan sin ayuda. Repetir las instrucciones en cada paso.
  • Tener en cuenta el trastorno del lenguaje: utilizar frases cortas y sencillas, hablar lentamente.
  • Si no responde a las instrucciones: imitación.
  • Si es necesario: comenzar los movimientos para recordarle como se hace.
  • Dar tiempo, tener paciencia.
  • Ser afectivos.
  • Animar, elogiar y dar refuerzos positivos en la realización de las tareas.
  • Mantener un entorno estable, seguro, sencillo, facilitador, orientador y adaptado tanto físico, como familiar.

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